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Sunday, 15 August 2010

Un poco de indolente honestidad…

Con eso de que la semana pasada recomenzaron las clases tenía más o menos pensado conmemorar el nuevo ciclo escolar con un post que incluyera alguna de mis ácidas críticas acerca de los estudios literarios, o mi desencanto a causa de la escuela, o cualquier fastidio parecido... Pero antes de que terminara la semana algo sucedió que me quitó mis ánimos amargos y los sustituyó con una vacía indolencia...

[Aunque no sé muy bien qué sucedió, y sólo puedo contarme sus efectos...] Terminé por descubrir que la razón por la cual mi vida me resuelta tan complicada es porque me tomo las cosas demasiado en serio. Todo es demasiado importante para mí y si las cosas no funcionan, sobreviene la tragedia... Ya sea la escuela, los libros, la realidad o la ficción, las traiciones y los abandonos, la culpa y el perfeccionismo, la desidia y la búsqueda, mis palabras y mis pensamientos, cualquier cosa que ingrese a mi mente a través de mis sentidos compromete mi integridad y mis principios... Y no debería importarme que el resto de las personas no compartan mi problema, si no por otra cosa porque no puedo asegurar que en realidad sea así.

Con menos obsesión es posible obtener resultados similares a los míos (por lo demás, no muy brillantes), así que, ¿a razón de que la obsesión? No entiendo cómo es que todavía no aprendo, de todas las ocasiones en las que me he encaprichado tratando de arrebatarle a la vida lo que mis deseos me dictan, que no puedo exigir nada que no me corresponda, y que tengo que conformarme con saber que las cosas suceden por una razón, aunque ésta no me favorezca.

¿Tomarme la escuela en serio? La escuela no es el lugar para tomarse las cosas en serio, es más, a ratos creo que ni la vida es el lugar para tomarse las cosas en serio. (Tanto que sucede que está fuera de tu campo de acción, fuera de lo que puedes ver, de lo que puedes entender, lejos de lo que puedes tocar...)

Así que, relajémonos, sin aflojar el paso... (¿contradicción en términos? Sólo semánticamente, fantástico que la vida no tenga nada que ver con nuestras categorías...)

Monday, 14 December 2009

Metáforas Botánicas

Pensando que estaba en lo aburrido del presente y lo sombrío del futuro, escuché ese proverbio que reza “¿quién necesita amigos cuando tiene enemigos?” y me acorde de una interesante frase de un cuento de Sherwood Anderson, la cual fue, a fin de cuentas, la que me dio la energía (no tanto inspiración, sino mejor dicho, el ánimo) para terminar un cuento en el que llevaba trabajando varios meses –un año más o menos-, frase que no deja de ser… pues digamos… agridulce:

We all need to be loved. We all want to be loved and the world has no plan for creating our lovers.

(Sherwood Anderson. “Seeds”)

He de decir que todo el cuento mantiene ese ambiente sombrío y verosímil a pesar de desarrollarse de forma un poco discontinua, y esto es lo que lo hace tan efectivo. Incluye además, una de las metáforas más interesantes que he leído acerca de las influencias que definen a los seres humanos, comparándonos con árboles sofocados por enredaderas que suben como “cosas vivientes que se arrastran” sobre nosotros, casi plagas plantadas por… ¿quién?: eso es lo que nos preguntamos siempre.

Entonces ya no resulta tan difícil entender a Bécquer (o a Verlaine) con eso de que a veces se quiere ser una hoja al viento, o un algo –con la consabida “despersonalización”- muerto y seco que es libre por aquí y por allá (de hecho Anderson incluye la misma metáfora en el cuento también).

Así tiene mucho más sentido la valoración de algunos críticos y ensayistas cuando mencionan que el Modernismo (y sus vanguardias) podrían considerarse como el “resurgimiento del romanticismo” en el S. XX, pero con un mayor “sentido del absurdo”.

Y ya que estamos saltando de siglo en siglo para encontrarnos con que las cosas no cambian tanto como nos gustaría que cambiaran, viene a mi mente James Walsh –de Starsailor- con eso de “Christ, I’m out of my mind, I need to be loved.”

Ah, ¿por qué será que lo engañosamente simple en la superficie tiene tanta profundidad, que es casi nocivo para la salud mental….?