Y AHORA... OTRA DE NUESTRAS...
{{{HISTORIAS DE TERROR}}}
[Episodio 3: Oh, is this the face of someone frustrated? Eh? Eh?]
"If you look long enough into the void the void begins to look back through you." F.W.N. (or so I've heard they say...)
[Episodio 3: Oh, is this the face of someone frustrated? Eh? Eh?]
"Sporadic bursts of productivity will automatically compromise your grade, often catastrophically so. Please take this to heart."
"Es tarde, es tarde para todo", me dije.
Con esta línea comienza Isaac B. Singer su novela El Certificado (The Certificate) y en cuanto la leí supe que era un inicio memorable. Me devoré el resto del texto en un par de días (creo que jamás había leído un libro tan rápido o tal vez sólo Seize the Day de Saul Bellow, que me leí en una tarde...) y terminé con una sensación de ánimo, entusiasmo, ansiedad y frustración... Positivo y negativo, todo a un tiempo... Brr...
Hablando de más inicios memorables, oficialmente esta semana comienza mi último año en la Lic. (eso espero ahora así...) y pues, como ya es costumbre, no quiero tener expectativas, sólo espero que todo pase como deba suceder y que yo sea lo suficientemente inteligente como para no preocuparme por cosas que no puedo controlar...
Por otro lado (y supongo que también como consecuencia de mi lectura de la novela) he recomenzado el proyecto literario en el que llevo trabajando "on and off" durante los últimos cuatro años. Parece ser que ahora sí está funcionando o no lo sé, lo único que sé es que he vuelto a escribir y eso me pone de buen humor... :-) {Por cierto que me puse de plazo para terminar este proyecto narrativo el mismo tiempo que me falta para terminar la escuela. Digamos que será mi “tesis personal” antes de decirle “adieu” a la literatura. Lo escribo aquí para que quede como compromiso y no me vuelva a dar largas como siempre hago… jajaja}
Después de semana y media tratando de entender cómo se realizan las investigaciones, empeñándome en resolver el conflicto investigación cuantitativa = investigación más informativa, con el que estoy en desacuerdo, creo que obtengo varios aprendizajes de este taller:
Por ahora (gracias a mi hermana, ¿qué haría sin sus sugerencias? que digan lo que quieran los unamitas de los “institutos” que no son totalizadores y que no son universidades, que digan misa, que no vamos a ser monaguillos :D) estoy checando el libro de Hdz. Sampieri “Metodología de la investigación”, que explica muchísimo el proceso de investigación cualitativa, (la investigación que casi no hemos checado y que es la más parecida a lo que yo pretendo hacer). Sea lo que sea y me sirva o no directamente en mi investigación de tesis, sé que me servirá en mis procesos de razonamiento individual, ya que estoy siempre en constante búsqueda ;-)
"When the highwayman holds his gun to your head you turn your valuables over to him. You "consent" alright, but you do so because you cannot help yourself, because you are compelled by his gun. Are you not compelled to work for an employer? Your need compels you, just as the highwayman's gun."
Alexander Berkman
(1870-1936)
Hace poco un colega blogger (¿sí es éste el link correcto? brr, los mezclé, creo…) me mencionaba un comentario de la directora Jane Campion en la que ella recordaba a un antiguo profesor de universidad quien les decía que cualquier interpretación de un poema era válida. Atinadamente la mención que a mí me llegó incluía el "mientras pueda ser probada", pero desgraciadamente, esta semana descubrí que en ciertas ocasiones (académicas) no importa si puedes probarla o no, porque tu interpretación es descalificada sin más ni más, sin ni siquiera escuchar (o mejor dicho leer) qué fue lo que te motivo a expresarla.
Cuando entré a estudiar Literatura tenía la absurda idea de que íbamos a revisar lo relacionado con la Crítica y la Teoría Literaria, pero después noté que el nombre de la carrera era engañoso y que más bien debería llamarse "Historia de la Literatura" (o tal vez hasta esto resulta demasiado pretencioso, tomando en cuenta la amplitud de los estudios en "Historia del Arte"..., llamémosla "Libros del Canon") Tenía esa idea porque a mí me enseñaron a resolver ecuaciones antes de pedirme que tradujera problemas y los resolviera... Y con esto quiero decir que creí que resultaría útil aprender cómo acercarme a un texto, qué principios tomar en cuenta para analizarlo, etc... Eso fue hace varios años, cuando tenía una idea de qué hacía, ahora ya ni siquiera me importa...
A mí me agrada la Estilística (no demasiado y no como único approach posible), ya que el principio que propone es simple pero abre numerosos horizontes. Más aún, como eso es lo que se supone que nos piden que hagamos en la escuela es lo que hago... Pero, ah, no contaba con que los profesores pueden incluir principios hermenéuticos cuando se les dé la gana (es decir, presupongo que están conscientes de lo que están haciendo) y empezar a argumentar los horizontes socio-históricos para destruir la red de significados que produce un análisis estilístico. De ahí a decir que un adjetivo no es importante y que está ahí por azar es un corto..., bueno, supongo que sí es un salto grande, pero prefiero pensar que los profesores saben lo que hacen incluso cuando dicen incongruencias :-P
Al parecer no es posible decir lo que el poeta quería decir más que cuando un académico tiene línea directa con él… :-)
Tal vez ni siquiera debería estar escribiendo al respecto, pero ya que hace meses (o quizá años, ya no me acuerdo!, nah, meses, no exageremos), anoté que esto estaba por pasar, me decidí a darle closure...
Hoy por fin obtuve los tan mentados libros de mis padres (en realidad ya no recuerdo de quién eran, bueno... eran míos... nuestros, de mi hermana y míos, jajaja). Fuimos por ellos a donde viví por ciertos ratos hace muchos años, y aunque no vi más que la fachada del edificio puedo decir que la sensación de nostalgia fue agradable. Es decir, no estuvo mezclada con melancolía o con tristeza ni nada por el estilo, fue algo del tipo "ah, recuerdo cuando tal y cual pasó y cómo me sentí". Fantástico, sentir que tengo una especie de "pasado" detrás pero que no siempre me está aguijoneando en forma negativa (como a veces hace).
La mala noticia: fue mi madre quien eligió qué libros iba a conservar y cuáles iba a "regalar". Mmm, mejor dicho, no regalar, sino dar como pago a quien le ayudó a deshacerse de todo lo demás que aún estaba en aquel departamento. Así que, todo porque mi madre no puede hacer frente a sus traumas no pude elegir qué libros quería... Brrr... Tenía unos en mente, importantes para mí... Pero bueno, ni hablar... (No la juzgo, hasta hace unos meses yo era incapaz de ir a ciertos lugares o mencionar ciertas cosas sin que los "durmientes perros de la culpa y la nostalgia" salieran a ladrarme y escupirme su espuma rabiosa en la cara...)
Mi padre solía decir que “valía más muerto que vivo” en un tiempo en el que ser narco buscado “vivo o muerto, de preferencia muerto” no estaba de moda… Supongo que le gustaba jugar un poco a ser la víctima y también le gustaba decir que nos dejaría algo para callar a su cobarde consciencia (con algo me refiero por supuesto a dinero, si mi padre hubiera pensado en dar algo más nunca hubiera necesitado pensar en dinero... :-P) pero al final lo que me dejó fue: casi un par de enciclopedias del siglo pasado… Agradable e irónico, no hard feelings, I let it go, no por él, for myself… ;-)
Una brillante reflexión acerca de qué es leer. Seguro que aplica a todo tipo de textos y es también parte de la razón por la cual el simple hecho de leer no es ninguna forma mágica que por sí misma y sin más puede cambiar a la sociedad, sino que es un problema por sí mismo que presenta muchas dificultades y tiene numerosos motivos.
Supongo que cuando comencé mis estudios tenía una visión muy poco sofisticada acerca de la lectura; pensaba que leer un texto consistía simplemente en dejar que el texto "hablara por sí mismo", para revelar el significado inherente en sus palabras. La realidad, como después me di cuenta, es que el significado no es inherente y que los textos no hablan por sí mismos. Si así fuera, entonces todas las personas que leyeran un texto de forma honesta y abierta estarían de acuerdo respecto a su contenido. Pero las interpretaciones de los textos abundan y la gente nunca se pone de acuerdo en lo que un texto significa. (...) Seguramente es porque los textos no son simplemente colecciones de palabras cuyos significados sean obvios para cualquier lector. Los textos tienen que ser interpretados para que tengan sentido. (...) Los textos no revelan sus significados como producto de búsquedas honestas, sino que son interpretados por seres humanos, quienes les dan sentido sólo al explicarlos a la luz de sus conocimientos personales, poniendo las palabras de los textos "en otras palabras". Así que para leer un texto es necesario cambiar un texto.
Ehrman, Bart D. Misquoting Jesus. HarperOne, 2005
(My translation)
Trying to really get my notes together for my project got me so damned sad, because I found an entry entitled "march 2010". One year later I'm where I was one year ago... I don't know if it is worthwhile to try or not anymore. There's a voice inside of me forcing me to write even if that will get me nowhere, and something scarier, even if it causes me to get distracted from another better way to make a living... If I were ever able to travel back in time I would go tell myself not to waste time in books and imagination...
En la Guerra, como en el Amor, la ganancia de uno es la pérdida de otro… La tragedia de los favoritos de la Fortuna y las victimas de ella.
(Priscilla Martin,
my version and translation :D)
{Wow, I swear if I’m ever able to write a tale or any other work of fiction once again I’m using this as an epigraph ;-)}
Por ahí leí que las peores tentaciones, las que no puedes resistir, son las que aparecen de forma colateral, mientras estás ocupado/a resistiendo alguna otra y tienes la guardia baja o de plano crees que ya la libraste en absoluto. Tal vez sea verdad, lo cual sería bastante curioso y divertido, aunque también un poco desalentador. Supongo que lo único que se puede hacer es tomar esa perspectiva de “lo que tenga que pasar pasará”, aún si habemos quienes no nos resignamos a perder nuestro libre albedrío y creemos que nuestra posición podrá cambiar algo...
[Notas después de leer The Death of the Author by Roland Barthes. He de decir que no entendí la mitad del texto (jaja.… zut!). Imagine un peu, de haberlo leído en francés, seguro no hubiera entendido el texto completo. :-P]
"¿Quién habla en cualquier oración dentro de un texto? ¿El protagonista o el narrador? ¿El autor como un individuo de la sociedad? ¿El autor como un autor [es decir, usando las convenciones literarias]? ¿La sabiduría popular/universal [esto sería, la cultura]? Es imposible saberlo. (…)
En la escritura, el "sujeto" [es decir, tanto lo que está siendo dicho o discutido y el individuo que lo dice] están perdidos. La escritura es neutral, la verdadera identidad está perdida, [incluyendo la identidad del texto mismo]. (…)
El darle un autor a un texto es imponerle un límite al texto, cerrar a la escritura. (…) Descubrir al autor es el triunfo de la crítica."
Es verdad que Barthes está escribiendo en un momento de revolución social y por lo tanto en un clima plagado de desconfianza, y supongo que por eso, poco más de treinta años después sus afirmaciones tienen al menos algo de validez. Es verdad que, por mucho que un autor se esfuerce por darle "identidad" a su texto y por "vender" ésta a sus lectores, en realidad entre el autor y el texto se pierden muchas cosas (información, datos, intención, claridad) y entre el texto y los lectores también. Sólo hay que pensar entonces cuánto se ha perdido y distorsionado entre el autor y los lectores... Me parece que ésa es la razón por la cual la Literatura puede estudiarse, porque no estás tratando de saber qué quiso decir el autor, sino qué es lo que se dice en el texto. Curioso, tampoco pareces estar tratando de saber qué es lo que dice el texto, tal vez porque no quieres dotarlo de conciencia ni volición, pero en ese supuesto le quitas su identidad, esto es, todo lo que el autor pudo haber impregnado en el texto mismo.
Supongo también que este "cuestionamiento de la autoridad" es lo que lleva a inferir que hay al menos una forma de comprender el mundo en donde la conciencia no implica intención. Existen límites per se, influencias externas, "ruido blanco" diríamos, que parecen controlar hasta cierto punto a los seres humanos. Bajo esta perspectiva, no tenemos en realidad "libre albedrío" para elegir qué hacer y cómo entender las cosas... Eso es un alivio de cierta manera, pero también puede ser frustrante, porque incluso el lenguaje, a través del cual pretendemos construir y comunicar nuestra visión del mundo es incapaz de ser 100% fiel a lo que expresa. No voy decir, como Nietzsche, que el lenguaje es incapaz de expresar "la Verdad" (porque eso es algo inexacto y posiblemente inexistente así que da igual si no puede ser expresado), pero sí habrá que aceptar que el lenguaje distorsiona la realidad, tan impregnado que está de ideología. Además, lo decodificamos haciendo uso de herramientas sociales, históricas, etc..., es decir, ideológicas, así que también nuestra lectura se encuentra corrompida... Pero en vista de esto, ¿es realmente neutral la escritura? ¿Puede algo ser verdaderamente neutral? Ni siquiera la misma palabra "neutral" lo es...
Addendum:
Aunque sé que no es muy buena idea mezclar diferentes posiciones de crítica o teoría literaria y que la realidad está plagada de paradojas en las que dos o más situaciones contradictorias y excluyentes pueden ser verdaderas o al menos válidas al mismo tiempo, convirtiendo los esfuerzos ecuménicos en un vano ejercicio, después de releer mis notas sobre las teorías de Frye me puse a pensar ¿dónde queda, a la luz de los postulados de Barthes, la afirmación de Frye de que en cualquier texto literario confluyen dos discursos: uno interno, entre los elementos del texto mismo y otro externo, del autor al lector?
Si en un texto literario no habla ni el autor ni el protagonista (sino ambos a la vez pero de forma indiscriminable, además de muchas otras voces más) la posibilidad de existencia de estos dos discursos claramente diferenciados se elimina (de forma lógica, aunque estos discursos parezcan seguir ahí). Si el crítico, o en todo caso el lector es quien re-construye el texto durante la lectura, entonces ¿equivaldría esto a decir que es el lector quien sostiene un diálogo consigo mismo y que es a la vez emisor y receptor de este dialogo que tiene como "pretexto" [no como mensaje, tal vez a lo más como una especie de "objeto"] al texto literario?
Hay que decir, no obstante, que hay muchas cosas que un texto "dice" o que "se dicen en él", que no podrían saberse si no existiera un diálogo (al menos uno) entre el autor y el lector (como por ejemplo, qué forma tiene el texto, a qué género pertenece, quién es el narrador, cuáles son las situaciones que se cuentan y la actitud del autor ante ellas, etc.). Sin embargo, aún habría que preguntarse si el hecho de que sea el lector quien, haciendo uso de su ideología (esto es, creencias, conocimientos, traumas, experiencias previas de lectura, etc.,) decodifica y (re)construye el texto provoca que efectivamente sea él quien sostenga un diálogo consigo mismo y que las cosas que descubra aparentemente "en y sobre el texto" sean en realidad cosas sobre "el lector mismo". (Esta sería una postura demasiado solipsista como para ser aceptada en un área de estudio seria, tal y como el estudio de la Literatura aspira a ser. En lo personal, yo no la acepto y concuerdo con los enunciados de Barthes sólo hasta cierto punto...)
El viernes pasado pude ver (por fin y después de dos años de espera) la versión cinematográfica de "Let me In/Let the Right One In". (Me tuve que conformar con la versión gabacha pero pues ya qué, ya tendré que ir a darme una vuelta a algún tianguis "cultural" para buscar la versión sueca, jajaja.) La película estuvo más que aceptable pues nos recordó que los vampiros son monstruos casi-demonios asesinos y no símbolos sexuales wannabe que juegan a ser adolescentes. Por otra parte, me pareció que más allá de lo del "horror", "terror" o ganas de asustar e impresionar de la historia, existía un discurso acerca de la naturaleza del amor, al menos de un tipo de amor (el "vampírico", de "usar", el “desigual”, el "peligroso", el "dependiente", ése "amor destructivo“ que tanto nos gusta...)
Es ese tipo de amor en el que terminas "identificándote" con el amado, hasta el punto de creer que todas sus cruces tienes que cargarlas tú, soportar sus defectos y traumas y por lo tanto, "sellar tu suerte" y destruir tu existencia.
Comenzaré diciendo que mi interpretación de la historia tiene como punto de partida la edad de los protagonistas, "12" años. ¿A qué me refiero? Sencillo. Como después de ver la película me quedé con ganas de más (entre que me decepcionó y entre que no) me quedé pensando si ese detalle tenía alguna relevancia. Con lo que concluí después me di cuenta que fácilmente hubieran podido tener "21" años, aunque claro, hubiéramos perdido algunas de las sutilezas de los paralelos de "padre/amante", "madre/amada", "bien/mal", etc.
El número 12 incluye la idea de dos personas que son una (que se identifican una con la otra y por lo tanto se "igualan"), aunque en realidad sean tan diferentes como los mismos números 1 y 2. El protagonista vive una “situación” desventajosa susceptible de ser cambiada, la cual identifica con la “realidad” permanente de la vampiresa. Así, a lo largo de la historia, varios detalles nos demuestran que el protagonista va sellando su suerte en su afán de "entrar" en el mundo que le ofrece su nueva amada, hasta que el afán de pertenencia termina convirtiéndose en afán de fundirse con la otra persona (creo que en la película la abrazó fácil 3 veces), aún si sus circunstancias son tan diferentes que no pueden sino llevarlo a una situación desventajosa.
Supongo que yo caí en la misma trampa que el protagonista y terminé identificándome con él. Después de todo ¿quién no se ha visto en esas situaciones en las que amas a una persona que trata mal a los demás pero que te trata bien a ti? O peor aún si cabe, ¿de una persona que no quiere que veas su "verdadero yo" o cuya relación contigo te convertiría en un instrumento, en un repositorio del cual tomar lo necesario, para después, cuando dejes de servirle, cambiarte por una versión más fresca de ti? Seguro que muchas personas. Y supongo que eso hace que el final de la película no sea "abierto" sino "cerrado". El autor nos "dejó entrar" a esa realidad sólo para mostrarnos los errores y los peligros de ella pero ahora resulta que ya no podemos "salir" de esa revelación.... Eso sí es escalofriante...
II Addenda (jajaja, “2”):
1. Parece ser que después de todo y a veces de formas indirectas e inesperadas la literatura sí se trata de "teach and delight".
2. Increíble eso de las experiencias estéticas a varios niveles, cada vez me gusta más eso de pensar las cosas "estudiándolas" y descubrir detalles, patrones, etc. ¿Que puede ser una jugarreta de la mente humana que encuentra patrones incluso donde no los hay? Totalmente, pero eso no le quita el gozo y el aprendizaje ;-)
Paulo Freire comienza su Pedagogía del oprimido haciendo referencia a dos conceptos importantes para la educación libertadora: "el miedo a la libertad" y "el peligro de la concienciación". Según Freire, ambos conceptos se conjuntan para construir la idea de que "la concienciación es anárquica" y que si permites que los oprimidos se den cuenta de la realidad (injusta pero situacional) en la que se encuentran inmersos, se provocaría un descontento tal que los llevaría a la revolución violenta y a la barbarie. Siendo una idea tan arraigada, es difícil no pensar que los detractores de la rebelión tengan razón, sin embargo, Freire explica que cuando esto sucede es porque los oprimidos han sido engañados por sus propias percepciones hasta llegar a una percepción equivocada de la realidad; pero que la verdadera "concienciación" no es reaccionaria sino revolucionaria, destinada a cambiar las cosas para la liberación de los hombres (es decir, la humanidad), la cual sería un proceso permanente.
No obstante ¿quién va a liberar a quién? Es obvio, apunta Freire, que los dominadores no tienen ningún interés en liberar a nadie ya que ellos se encuentran atrapados en una visión del mundo en la que "el ser es tener" y claro, para tener más, la consecuencia natural es que muchos tengan menos. El mundo debe ser injusto para que este tipo de sociedad funcione y como a los dominadores les va bien, la educación que ellos imponen o su forma de vida no puede estar encaminada de ninguna forma hacia la liberación.
Freire anota también que los únicos que tienen interés en liberarse son algunos oprimidos, aquellos que ya se han dado cuenta de su realidad y quieren cambiarla, sin embargo, ¿dónde podrían encontrar los elementos que les permitieran tanto conseguir su liberación como las herramientas necesarias para construir una nueva sociedad? Es evidente que no en la sociedad presente, diseñada para oprimir. Además, hay otro obstáculo a la liberación, pues esta realidad social, que Freire llama masoquista y necrófila (ahora veremos por qué) provoca que tanto oprimidos como dominadores desarrollen percepciones distorsionadas de sí mismos.
En primer lugar, los dominadores no notan que son injustos. ¿Cómo es esto posible? Sencillamente porque la sociedad les ofrece el camino de "la falsa generosidad" esto es, la oportunidad de "dar" sin dar realmente. Programas de apoyo social que no tienen objetivos a largo plazo o que no ayudan en nada a que un futuro los beneficiarios puedan ser independientes y los condenan a una realidad eterna de dependencia son un buen ejemplo de esta "falsa generosidad". No obstante, la educación misma es otro ejemplo. Los dominadores "dan" educación incluso a los oprimidos, pero esta educación es parcial y tendenciosa, tiene por objetivo el "adoctrinar" y "domesticar" a los oprimidos para que puedan "adaptarse" a la realidad de esta relación social vertical. La actitud de los dominadores es “necrófila” porque ellos detestan el cambio, quieren mantener el statu quo benéfico para ellos a toda costa y temen a los cuestionamientos y a la transformación, al constante devenir que es la vida.
Por otro lado, los oprimidos se encuentran en una situación aún menos halagadora. Ellos no sólo son los que se llevan la peor parte social, económica, política e históricamente, sino que la perpetúan sin saberlo, pues llevan al “dominador” dentro de sí. Los oprimidos no sólo miran a los dominadores desde abajo, sino que admiran su posición y aspiran a llegar a ser como ellos, no para cambiar las cosas y ser más justos, sino simplemente para ser “mejores” y tener la oportunidad de mandar por una vez. (Supongo que casi cualquier “complejo o creencia clasemediera” serviría de ejemplo.) De esta forma, los oprimidos sofocan, incluso antes de que surja, cualquier ansia de cambio y se convierten en simples “beneficiarios” de la “falsa generosidad” de los dominadores. (Ya quedó claro por qué es masoquista, ¿no?)
Cuando los oprimidos muestran disgusto frente a lo que “reciben” de los dominadores, éstos pueden darse el lujo de decir que los oprimidos son unos “salvajes” e “ingratos”. (Más o menos como si un limosnero se negara a comer comida podrida que le han regalado o como cuando nos quejamos de nuestra Universidad y ya tenemos un montón de dedos señalándonos y acusándonos de “inconscientes”, “malagradecidos”, etc., cuando lo único que estamos haciendo es tratar de hacer notar la injusticia, la perpetuación del enfermizo sistema y la necesidad –y posibilidad– de mejora.)
[Intro] Desde hace casi un año quería escribir algo sobre Lord of the Flies, aunque no sabía qué tan buena idea sería. Sin embargo, después de una conversación remota (gracias a la hightech) de poco más de dos horas al respecto, vi mis ánimos por esta novela renacidos. Estoy casi impresionada de que no sea lectura obligada en nuestras escuelas, pero bueno... etc., etc.,
[Tesis] La premisa inicial de mi comentario será la pregunta que apareció en mí a lo largo de mi lectura, ¿Para qué sirve la cultura, lo intelectual? ¿Sólo para no volvernos locos?
[Context] Como bien se sabe, Lord of the Flies entra en la categoría de "alegoría" sin mucha dificultad, y lo que representa es la lucha de los seres humanos no sólo por superar sus diferencias y tratar de construir una sociedad, sino también los intentos por acomodar todas estas diferencias de forma "civilizada"; es decir, de una manera en la cual los miembros no se sientan reprimidos sino libres pero que tampoco utilicen esta libertad para matarse los unos a los otros. Supongo que no haré mal en decir que ésa es una búsqueda en la que todavía nos encontramos... Preguntas sin respuesta, etc.
[La “carnita”] En Lord of the Flies la cultura y la civilización están representadas por Piggy, un muchachito regordete y enfermizo que no sirve para mucho más que llevar gafas (y cuyo verdadero nombre nunca conocemos aunque sus recuerdos sean los más vívidos para nosotros). Anteojos que son los que permiten a los muchachos encender una fogata. El conflicto (en un momento claramente de poder) es siempre acerca de si mantener encendido el fuego o no. De mantenerlo, cualquier barco que se acerque podría verlos y rescatarlos, devolverlos a casa. De lo contrario, podrían ocuparse en cazar, comer carne y ensayar intentos de celebración y espiritualidad que terminan en violencia, humillación y asesinato. ¿Suena conocido? Es porque lo es, el narrador (a quien no identifico totalmente con Golding) parece tener una visión unilateral del imperialismo, donde comer iguala a ser un bruto (esto no es de sorprender ya que las alegorías, sean Romances o Ironías, suelen ser unidimensionales o de lo contrario no podrían alcanzar su objetivo). No voy a decir que estoy en contra de esta ‘satisfacción inmediata=brutalidad’, porque a lo largo de mi vida he conocido y odiado a muchos Jacks (Jack era el nombre del chico que quería ser líder porque podía cantar un Do y que representa la crueldad de los instintos desnudos, también, quien, diríamos, simboliza la satisfacción de las necesidades del aquí y el ahora).
Todo va razonablemente "bien" hasta que Ralph, el líder, comienza a demostrar que no tiene muchas dotes para serlo, y es que liderar a un montón de niños asustados por "La Bestia", ansiosos por regresar a casa y más ociosos cada día que pasa sí que es complicado. Ralph confía, sin saber por qué, en lo que dice Piggy y trata de mantener la calma, aferrado a la idea de que es posible que sean rescatados. ¿Será sólo que aceptar que en realidad se encuentran alienados del mundo y necesitan ver cómo vivir así es demasiado para él?
No he hablado aún de Simon, quien simboliza al "profeta" en su sentido más cristiano (aunque Golding siempre se mostró renuente a que se leyera su novela como una alegoría cristiana, pero ¿qué le digo, memoria de Mr. Golding?, once you write something is up for the world to find out what is all about): el profeta no escuchado que termina sacrificado en el momento en el cual trata de contar la verdad que calmaría los ánimos y podría volver a ponerlos bajo el mando de Ralph, quien está escuchando a Piggy, quien siempre (aunque a veces sólo por sus miedos) evitará que caigan en la barbarie. Resulta que, de forma indirecta y en efecto dominó, los profetas son los que salvarían a la humanidad... (uh, ésa sí que no la vi venir :-P). Humanidad representada en Roger, alguien que no es ni “bueno” (como Ralph o Piggy) ni “malo” (como Jack) sino que simplemente se mueve hacia donde soplen los vientos. (Por desgracia, los vientos soplan hacia la barbarie, damn you, enthropy!). Ciertamente: los seres humanos podemos ser "crueles" pero mientras no tengamos la intención de serlo es fácil salvarnos (sólo hay que recordar todas las locuras que hicimos de niños de las que ahora nos arrepentimos); el problema es cuando nuestra violencia es ya con toda intención de destruir la armonía...
Al final y después de varias muertes y torturas, acondicionamientos mentales y miedos supersticiosos, resulta que el líder autonombrado, que lleva el cetro sólo por su fuerza y su coraje queda derrotado sin luchar por el oficial del barco, que, al llegar a tierra pregunta “¿quién es el líder?” y no recibe respuesta. La pregunta es, ¿quién es este adulto? ¿Una versión idealizada de Dios? Es posible y no es posible, porque Simon, el profeta, iba a avisarles que lo que tanto temían, "la bestia" no era una amenaza sino el cadáver de un paracaidista y que “el señor de las moscas” era sólo la brutalidad agitándose dentro de ellos mismos. Así que aunque para suerte de... bueno, varios, los que no murieron, un barco llega y son salvados de la isla jamás sabremos si fueron rescatados de la barbarie. Por cierto, ¿olvidé decir que estamos en plena Guerra Mundial...?
[Bridge to reality] El conflicto mental aparece cuando tratamos de identificar cada elemento de la alegoría e igualarlo con la realidad (lo que podría parecer una locura y lo es, pero también es parte del concepto literario de "alegoría"). La civilización no tiene como objetivo querer devolvernos a casa o buscar algo más allá, aunque sí cumple -idealmente- la función de alejarnos de la locura y la barbarie. En la novela no cabe duda de que los lentes de Piggy son el símbolo de la civilización y que son primordiales (físicamente era imposible encender el fuego de otra forma), pero en esta realidad, en la que los lentes simbolizan "la intelectualidad" descubrimos que es algo distinto a "la civilización" y que no estamos seguros de por qué es primordial, ¿qué es lo que hacemos con ella? ¿Pensar, sentir, no enloquecer...? Si así es, sería suficiente pero a nosotros no nos los parecería...
[Intertwining, or attempting so] El fuego nos permitió aprender a cocinar nuestra comida, la comida cocinada otorga hasta 50% más de calorías, permitiendo además que nuestro sistema digestivo ahorre poco menos de la mitad de la energía que gastaría en metabolizar la carne cruda. Toda esta energía libre fue lo que entre otras cosas, permitió que nuestro cerebro creciera y pudiera ocuparse en destrezas complejas como "pensar", (pensar cómo cazar eficazmente, por supuesto...) Así que supongo que nuestra historia va más o menos así: "Érase una vez unos homínidos ‘superiores’ que se vieron atrapados en un círculo vicioso de tener hambre-matar-comer-digerir-pensar-matar-tener hambre y entonces encontraron cómo romper el ciclo sin volverse locos, sin morir y, hasta donde ellos creían, sin destruir el círculo entrópico de la naturaleza: tener hambre-matar-comer-digerir-pensar-tener hambre-existir-tener hambre-matar....”
Addendum:
Referencia para mis colegas: La fantástica ironía de Golding al incluir un personaje (el más joven, si mal no recuerdo) llamado Percival que repite "My name is Percival... and I live at..." palabras diseñadas para mantenerlo a salvo y regresarlo "mágicamente" a casa, pero que en la isla no funcionan. Curiosamente, cuando tiene que decirle al oficial esa información, resulta que ya se le olvidó… (damn you, memory!) Fantástica ironía porque quién no recuerda la historia del Percival medieval, quien con sólo pronunciar "What ails you?" salvaría el reino del Rey Pescador... Parece ser que lo terrible no es no alcanzar el objetivo, sino que el objetivo haya desaparecido. La verdadera tragedia no es no llegar a la cima, sino que lleguemos a ella, ansiosos por hallar la respuesta y encontremos... Nada... {What kind of God would create a world like that? The sad answer, I guess, is “none”…. Wait, isn’t there a parallel universe in which sad is happy…? ;-)}
Creo que en más de una ocasión he expresado mi decepción ante los “reaccionarios” o como los llamamos aquí, “activistas” de izquierda, que sólo señalan y acusan, sin realmente proponer o buscar soluciones. Pareciera que su único placer se halla en aprovechar las teorías paranoicas y conspiratorias como prueba para “denunciar las mentiras” y las “banalidades de la sociedad contemporánea” (como si necesitáramos que alguien nos señalara estos obvios errores). Lo negativo es que al “escupir su veneno” sólo se ganan detractores y enemigos de entre las personas que deberían compartir sus (esperamos verdaderas) ansias de cambio. Así, la gente que también sufre la opresión y la injusticia de la enfermiza organización de la sociedad no se identifica con las luchas sociales y sólo las censura (y en las discusiones las ataca vigorosamente). Cada quien se queda insertado en una parte distinta del mismo círculo vicioso que se perpetúa (por desgracia parece que) eternamente…
Muchas veces me había preguntado por qué el ser de “izquierda” o mejor dicho, por qué el estar en contra del statu quo o el “establishment” (prefiero la expresión latina porque la inglesa trae el tono de dominación presente que puede herir susceptibilidades); decía, por qué no es suficiente estar en contra del sistema y ver sus fallos para ser parte de la solución; por qué los reaccionarios se quedan atrapados como si no vieran los yerros y permanecen atorados en el mismo statu quo. Aquí va un intento de respuesta, cortesía del pedagogo brasileño más influyente del siglo pasado.
[Freire sobre los sectarios de derecha e izquierda, ambos grupos impidiendo el verdadero cambio/la verdadera revolución desde sus trincheras:]
El miedo a la libertad, del que, necesariamente, no tiene conciencia quien lo padece, lo lleva a ver lo que no existe. (...) Libertad que se confunde con el mantenimiento del statu quo. (…)
La sectarización es un obstáculo para la emancipación de los hombres. (...) No son pocos los revolucionarios que se transforman en reaccionarios por la sectarización en que se dejan caer, al responder a la sectarización derechista. (...) El sectario, cualquiera que sea la opción que lo orienta, no percibe, no puede percibir o percibe erradamente en su "irracionalidad" cegadora, la dinámica de la realidad. [Los dos tipos de reaccionarios son:]
1. Reaccionario de derecha o "sectario de nacimiento". Pretende frenar el proceso de cambio, "domesticar" al tiempo y a los hombres. Pretende "domesticar" el presente para que, en la mejor de las hipótesis, el futuro repita el presente "domesticado". El hoy, ligado al pasado, es algo dado e inmutable [y beneficioso para él].
2. Reaccionario de izquierda. Se equivoca totalmente en su interpretación de la "dialéctica" de la realidad, de la historia, dejándose caer en posiciones fundamentalmente fatalistas. Transforma el futuro en algo preestablecido, en una especie de hado, de sino, o destino irremediable: el mañana es algo dado de antemano, inexorablemente prefijado [y malo para él].
[Esto no quiere decir] que se transformen en espectadores. Por el contrario, cerrándose en un “círculo de seguridad” del cual no pueden salir, ambos establecen su verdad. Verdad que no es aquella de los hombres en la lucha por construir el futuro, corriendo los riesgos propios de esta construcción. No es la verdad de los hombres que luchan y aprenden (…)
[A ambos grupos de sectarios] les es necesario considerar como una mentira todo lo que no sea su verdad.
El hombre radical, comprometido con la liberación, no se deja prender en “círculos de seguridad” en los cuales aprisiona también la realidad. Por el contrario, es tanto más radical cuanto más se inserta en esta realidad para, a fin de conocerla mejor, transformarla mejor.
(Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. 1970, 2005. Traducción de Jorge Mellado)
{Primero de, espero, varios posts sobre Paulo Freire :-)}
S. J. Gould sobre el genio [científico] de Charles Darwin (estudiante promedio y nunca un universitario destacado, y quien sin embargo, gracias a sus lecturas de Adam Smith y Thomas Robert Malthus, logró teorizar acerca del modo –la selección natural- en el cual opera la evolución):
Si el genio posee algún denominador común, yo propondría la amplitud de los intereses y la capacidad de construir analogías fructíferas entre distintos campos de trabajo.
[Gould, S.J. El pulgar del panda. “Ensayo 5: El camino de en medio de Darwin”. 1980, 2006]
Justo después de que me quejaba de que mi amplitud de intereses es interpretada como “inconstancia” y que mi único talento era “encontrar formas creativas de utilizar los conceptos y las teorías fuera de contexto.”…. Uh, no, pues de haber sabido… jajaja.
{En medio de este mundo tan extraño en el cual todo se mezcla y todo se aplica indiscriminadamente pensé ¿por qué no he de dar yo también my two cents en estos estudios postmodernos? Debo decir que, así como he mostrado mi desacuerdo ante las ideas de mis profesores, también ahora he de decir que mi maestro está en el camino correcto al decir que el estudio de la literatura fomenta el conocimiento para “leer signos”, una habilidad que es imprescindible en la vida diaria, en todos los campos y en todas las situaciones. Por cierto, el hecho de que mientras mejor leas signos más completa será tu experiencia estética al consumir cualquier obra –ya sea una novela, un poema, una serie de tv, una película, una pintura, etc.- podría ser lo que, en última instancia justificaría la permanencia del estudio de la literatura en todos los programas de estudio… wow, una idea que sin duda hay que perseguir, pasar por pruebas de validez, y poner a prueba en la práctica…}
[“Romance” hereafter refers to a particular literary form which enacts a conflict between good and evil, and which in many cases includes a quest or a series of tasks. It is not related at all to love or to the 19th century artistic/ideologic movement known as Romanticism, although a lot of “romantic” works were written during this period.]
Intro o ¿quién dijo que los romances pasaron de moda? Borges escribió (y mis profesores seguro estarán de acuerdo) que a los modernos no les gustaban los romances, i.e. esas historias de "caballería" en donde un "héroe" debe completar un sinnúmero de pruebas y al final quedarse no sólo con el premio a su valentía sino también con la chica (i.e. “get the money and get the girl” :D). La primera vez que escuché la cita me sentí tentada a estar de acuerdo, pero on closer look, debo decir que parece posible desafiar esa opinión tan erudita a la luz de algunos ejemplos. Es decir, los ratings, las ganancias y las ventas millonarias de Narnia, La Brújula Dorada, Lord of the Rings, Harry Potter, Ga'Hoole, Avatar (the cartoon series and also the movie), películas tipo El Último Samurai, El Último Maestro del Aire o Matrix parecen demostrar que a los contemporáneos no sólo nos gustan, sino que nos encantan los romances, vivimos para los romances, y soñamos con ser "el elegido", y salvar al mundo al menos una vez, ganar sabiduría, crecer como seres humanos, y claro, pues también robarnos el corazón de alguien en el proceso. De entre todos los romances que llenan las librerías y las salas de cine hay (unos mejores que otros, jaja) desde los más claramente cristianos-neoplatónicos (Matrix) hasta los más alegóricos y crípticos (Ga'Hoole), en algunos la caballería está presente como un elemento central (Lord of the Rings) y en otros mucho más velada (Narnia) [Por supuesto los ejemplos abundan, hasta comics/películas más alejadas de la tradición del romance como Scott Pilgrim o Watchmen tienen fuertes elementos de esta corriente literaria/ideológica…]. El conflicto es la constante, la búsqueda casi solitaria y sufrida, los amigos que compensan los defectos del héroe o la heroína, el mal representado en los villanos caricaturescos y lo que hay que salvar, sea un reino, un grupo de creencias, un mundo, una persona, etc., las “pruebas” que poco a poco se van complicando hasta llegar al “torneo final”, etc.
{Otro “train of thought” de porqué los romances “pegan tanto” es que tratamos de reconciliarnos con las incongruencias en la representación cristiana del Mesías, y en nuestro intento por compensar esa imagen y completarla de una forma no sólo más lógica, sino también más conveniente para nuestras creencias, los romances que disfrutamos tienen fuertes matices cristianos mezclados con un sinnúmero de ideas paganas. Hay que tomar en cuenta que la idea de Cristo fue sólo la versión más rentable del dios que muere y renace que ya estaba presente no sólo en las mitologías griegas y celtas, sino también en los ritos persas y egipcios más antiguos e incluso en corrientes orientales como las del “iluminado”.}
{Qué y Por Qué} El romance, según la opinión literaria tradicional, es la forma que presenta en su expresión más pura "el sueño del total cumplimiento de los deseos". En una historia de este tipo encontramos claramente un background formado por valores y actitudes que nos permiten juzgar las acciones de todos los personajes. No nos cabe duda quién es el héroe y quién el villano (aún si podemos justificarlo o comprenderlo sentimos que es “malo”), y por eso mismo nos relacionamos emocionalmente con el primero, lo que contribuye a que, una vez conseguido el éxito, los lectores o espectadores disfrutemos por un segundo "la epifanía de las expectativas colmadas". Los ideales que defendemos, las cosas que creemos importantes son preservados por el héroe, y todos los obstáculos que amenazan la consecución de esta sociedad cuasi-utópica que imaginamos perfecta se encuentran materializados en los villanos. Y a pesar de que esta parcialidad creativa es lo que más contribuye al éxito de los romances quizá sea también la que nos hace censurarlos. Hay algo que no parece funcionar, tanto idealismo los hace "ridículos", "falsos", "infantiles". Y por supuesto que hay algo de todo eso en los romances, después de todo ¿qué se puede esperar de un "sueño" y del "total cumplimiento de los deseos"? No obstante, cada generación necesita sus romances característicos, porque mal que bien todos creemos en un cierto grupo de ideas y despreciamos otros, en otras palabras, siempre hay un conflicto latente entre "lo que debería ser" y "lo que es". Este conflicto, a mi parecer, es mucho más profundo que el conflicto cómico entre "los viejos y los jóvenes", porque involucra los verdaderos motivos que guían nuestras acciones diarias a escala social y no meramente la búsqueda individual de identidad que nos “obliga” a “rebelarnos” contra todos los “errores” de la generación precedente. De este modo, al mirar detenidamente los romances que una generación aprueba y hace suyos, podría descubrirse cuáles son los atributos que para ese grupo es importante (honestidad, amistad, valentía, puede ser casi cualquier cosa) y cuáles son las características que más censura y busca evitar (tiranía, violencia, etc).
Y aún con todo, el romance sigue relacionándose con los cuentos de hadas y se sigue despreciando, se le mira como a una forma menos "seria" que la tragedia o incluso que la comedia, ya ni se diga que la ironía, la cual, por alguna razón, (supongo que el jugar a ser "muy inteligentes y ver más allá de lo evidente" nos gusta a todos, jaja, no, no es cierto, seguro el “desencanto” es lo que está detrás de nuestra elección, curiosamente el “desencanto” es también lo que nos lleva hacia el romance), la ironía, decía, se ha convertido en la marca distintiva de la modernidad. Por ello es que los autores cada vez se tienen que ver más brillantes y creativos para disfrazar lo idealizado del romance y presentarlo de un modo inteligente, original, fresco y que permita un enlace honesto y sólido con la audiencia. De cualquier modo, aún con todo este diestro maquillaje, los rasgos distintivos del romance no son difíciles de identificar para un ojo entrenado (o en proceso de entrenamiento, como es mi caso).
En lo personal este tipo de historias ejercen un poder casi hipnótico (mucho más de lo que mi “science-focused mind” quiere aceptar), así que cuando la teoría de los Mythos de Frye me permitió acercarme a descubrir cuál es la verdadera razón de que me encanten y cómo es que funcionan estas historias mesiánicas simplemente no me pude resistir. (Espero poder mostrar mis resultados en mi experimento a la Berkeley… Stay tuned… :D )
{Ahora sí que debo aceptarlo, la teoría y crítica literaria pueden aumentar el disfrute que produce el consumo de ciertas obras… Me equivocaba al decir que las humanidades “no servían para nada”… El error nunca supo tan dulce… :-P}
Hace unos dos o tres meses tuve que leer un libro acerca de filosofía oculta en el Renacimiento. Debo decir que jamás le hubiera creído a alguien que me dijera que el ocultismo podría ser aburrido, pero después de haberlo “leído” en carne propia creo que le daré el beneficio de la duda a quien me lo diga. Sin embargo, hubo cosas positivas (como siempre) y una de ellas fue que hube de investigar acerca del neoplatonismo, la cábala y el hermetismo. Fue una revisión "a vuelo de pájaro", "conceptos básicos", "lo que todos deberían saber sobre..." pero aún así encontré información valiosa que seguro me acompañará durante mis investigaciones constantes respecto a la idea de divinidad y a la historia del cristianismo. Más chispeante aún, descubrí que la defenestración, tema (o por mejor decir, modo de morir) que tanto llama mi atención (por alguna razón desconocida) ha sido importante a través de los siglos.
En el Corpus Hermeticum, el mítico Hermes Trismegistus señala que Dios crea todo lo bueno, mientras que los demonios todo lo malo (mmm, claro...:P): "adulterio, asesinato, violencia contra los padres, sacrilegio, estrangulación, suicidio desde lo alto de un risco/defenestración [está palabra debe ser un anacronismo del traductor, hasta donde puedo suponer] y otras acciones demoniacas." Cuando leí esas líneas me quedé "de una pieza"; 'así que incluso desde el siglo III saltar de un precipicio está más que prohibido', pensé. El suicidio es todo un rollo filosófico, pero me pareció muy curioso que fueran tan específicos en señalar con tanto cuidado una forma en especial (también resulta interesante notar que “estrangulación” parece ser un modo más sacrílego de asesinato que cualquier otro que se te pudiera ocurrir… tema de meditación para alguna otra tarde lluviosa :P).
Ya había descubierto que algo había en la imaginería de la cristiandad que señalaba que la defenestración podría tener un matiz sacrílego: la caída de Adán y por ende, la imagen de Satán expulsado del cielo y la caída del "héroe trágico" desde lo más alto de la Fortuna, no obstante, algo todavía se me escapaba, y comencé a descubrirlo mientras leía la descripción de la caída del demonio en Paradise Lost. En lugar de enfocarme en las aliteraciones y las largas, larguísimas oraciones sin pausas que (a decir de mi profesor) simulaban la hipo ventilación de la caída libre, mi imaginación trajo ante mis ojos dos escenas: el descenso forzado de Satán y una defenestración auto inducida.
¿Será entonces que la defenestración es poderosamente simbólica porque un suicidio de esa forma iguala indirectamente a quien lo perpetra con el demonio cristiano? Si así es, la negación de Jesucristo a lanzarse hacia abajo para que los ángeles lo salvaran tendría mucho más significado. ¿Podría ser que la representación cristiana del mal le estuviera proponiendo al Mesías "deshaz simbólicamente mi expulsión, mi caída, como vas a hacerlo con la expulsión y caída humanas"? Uh, eso sí que hubiera sido un win-win para Satán :-P jaja
Addendum:
Si es verdad lo que señalaba hace meses que "los personajes saltan hacia el vacío -o mejor dicho- hacia el piso cuando descubren una verdad insoportable o ante la perspectiva de tener que enfrentarse a ella", ¿cuál es esa verdad insoportable que fue descubierta por el primer ser que sufrió una defenestración? (Scary, eh?)
Otro Addendum:
Para olvidar la idea esa de lo scary-sarcastic, lo mejor será señalar lo fascinante que es el que Hermes Trismegistus haya expresado antes que Lavoisier la idea de la conservación. ¿Sigue siendo Aristóteles el primero oficialmente…? Aún así, Hermes Trismegistus es más poético que los demás: "nada de lo que existe perece, mas los hombres, en su error, hablan de sus cambios como destrucciones y muertes..." Neat!!